¡Qué fenomenal, atasco en la nacional!
Suele ser raro irte de vacaciones y que todo salga a la perfección, bordadito y con puntilla. Unas veces es el tiempo, otras la maleta, otras que el sitio no es lo estupendo que pensabas que era, los vecinos o, la causa más común, los atascos de ida y vuelta.
A veces, para evitar aglomeraciones en la carretera la primera opción es partir al amanecer, cuando todavía no han puesto ni las calles pero también es cuando más sueño tienes. Seguro que a las cuatro de la madrugada hay poco tráfico, pero, ¡ostras! yo a esas horas no soy persona ni para atinar a vestirme. También se puede salir de viaje un día entre semana, y que no coincida con los dos primeros o dos últimos días del intervalo vacacional de máxima afluencia, es decir, bajo ningún concepto se te ocurra ponerte en carretera durante una "operación salida" coordinada por Tráfico, porque siempre son un caos. Esa cosa que parece un atisbo de coordinación y un plan de actuación pensado no es más que el resultado de aquellos que han conseguido irse a dormir a las seis de la tarde y haberse puesto en marcha antes del amanecer.
Pero huyendo de esos dos factores garantía de atasco, un día normalito, a una hora normalita por una autovía por la que no suele haber demasiado tráfico, también te puede tocar sorpresa. Y ésta es la que me tocó a mí, un diecisiete de julio, viernes.
El viaje había empezado con problemillas nada más salir de la ciudad. La típica lucecita en el salpicadero que indica un fallo relacionado con la potencia del motor y la inyección, pero nada más ¡Hay que ver qué ambiguos son esos iconos! Se enciende, se apaga, se enciende, se apaga. Nos hartamos de ella y la ignoramos hasta que en Tarancón encontramos un taller oficial de la marca y allí nos desvelan el misterio: al cambiar el líquido de frenos la goma del turbo había quedado suelta. Pues nada, se enchufa el tubito y a correr. Más tarde nos dimos cuenta del tiempo tan valioso que habíamos perdido en ese pueblecito manchego.
La A-3 no era un horror ese día, habían bastantes coches y camiones, pero no encontramos retenciones. Hasta que a falta de quince kilómetros para nuestra salida, en la autovía de Valencia comenzamos a detenernos como en un atasco más, pero esta vez estamos relativamente cerca del origen. Y sorprendentemente la gente está ya fuera de los coches, lo que quiere decir que ya llevan ahí un rato. Nos bajamos y a unos doscientos metros más adelante nos es mostrada la causa de la parada.
Por lo que nos fueron contando los que estaban allí, un camión cargadito de cebada había tenido un accidente. La transmisión del vehículo se le había partido mientras circulaba en sentido Madrid, había saltado la mediana llena de arbustos y había ido a empotrarse contra un talud de hormigón en el sentido contrario, casi arrollando a un turismo que milagrosamente sólo reventó las ruedas, y quedándose atravesado en medio de la calzada con toda la mercancía desperdigada a lo largo de otros cien metros más allá.
Debía de haberse producido hacía poco tiempo porque al rato, largo, se presentó allí la Guardia civil. Éstos no debían saber muy bien lo que tenían que hacer, así que allí se quedaron hasta que llegaron los bomberos unos diez minutos más tarde, que por lo visto tampoco tenían muy claro el protocolo de actuación. Después aquello se convirtió en un goteo de vehículos oficiales y no tan oficiales. El lugar del accidente empezaba a estar saturado de gente: guardias, bomberos, atestados, ambulancia, grúa del seguro, grúa más grande para mover el camión.... y ¡tachán! un helicóptero del 112 que apareció a la media hora larga de que nos detuviéramos nosotros. Menos mal que el camionero no se encontraba grave en principio.
En estas situaciones te puedes encontrar con casi cualquier cosa, y para muestra, un botón: Una vez personadas allí las autoridades, y esto según algunos de los curiosos que iban y venían, telefonearon al dueño de la carga y jefe del camionero informándole de la situación, pero lo sorprendente es la primera pregunta del sujeto: "¿Cuánta mercancía se ha perdido?" ¡Pero hombre, por el amor de Dios, finge al menos un poco de interés por el pobre camionero que le ha podido pasar cualquier cosa!
Hora: las 13:30
Esperamos todos pacientemente a que se solucione el problema. No puede ser tan difícil, estabamos junto a un hueco asfaltado de la mediana de los usados para habilitar carriles de sentido contrario al habitual pero protegido por quitamiedos metálicos ¿por qué no quitan los quitamiedos, ponen unos cuantos conos y nos vamos todos de allí? Por lo visto es demasiado dificultoso. Se buscan planes alternativos. Una vez que el helicóptero despega, unos cuarenta y cinco minutos después de que llegara, comienza de nuevo la preocupación ciudadana. Estabamos a pleno sol, con un calor asfixiante y sólo unos pocos llevaban agua suficiente para todos los que iban en el coche y para tanto rato.
Ya pasan de las dos de la tarde y todos allí, sin poder movernos, achicharrados.
Llegan noticias de que el atasco está llegando a Medinaceli. Se van a enterar los que vengan detrás, esto llegará a Madrid sí o sí.
Como por pasar el rato, nos dedicamos a acercarnos al camión accidentado, ya que no podemos ayudar a moverlo, al menos para aportar alguna idea a los desorientados guardias civiles que no saben qué hacer, y los bomberos tampoco, y además todas las ideas que da la gente no son viables, ni siquiera apartar el remolque a un lado y quitar el grano a paladas. En la ida y la vuelta al coche me di cuenta de lo útiles que son algunos modelos de cofre que cubren el motor de la cabina de los camiones; bien puestos, sirven como un perfecto toldo y unas cuantas personas caben debajo.
El camión frigorífico podría dejarnos pasar por turnos a la nevera ¿no?
Más tarde corre la voz de que el camión es muy dificil de sacar, que el quitamiedos lateral está incrustado bajo el depósito de la gasolina y cualquier movimiento brusco puede provocar una fuga y el desastre también. Oh, gran idea de un guindilla: hacer dar la vuelta a todo el mundo hasta la salida anterior.
¡¡¿¿Pero es que a esta gente no les informa nadie de lo que hay montado detrás??!! Y más aún cuando la parada (que ya es estacionamiento) está durando cerca de las dos horas y media.
Un pobre hombre, se nos acerca para preguntar si ésta carretera atascada conduce a Torrevieja "No hijo, no, esta autovía va derechita a Valencia, el desvío para alicante y murcia estaba mucho más atrás, aunque más adelante habrá otra bifurcación que conecte con esa carretera" "Oh, vaya, qué mala suerte, y encima estoy aquí atascado. Bueno, muchas gracias" Sí, la verdad es que hoy no era tu día.
Continúan pasando conductores y acompañantes indignados y enfadados que regresan de hablar con los agentes. Se confirma la teoría sobre los guardias y demás supuestos organizadores: esta gente está más perdida que una cabra en un garaje.
Hora: las 15:30
La gente más próxima al lugar del accidente comienza a aplaudir y las caras que regresan a sus coches se ven más alegres: "¡¡Que han abierto paso!! han entrado unas excavadoras por la siguiente salida y han podido apartar el grano a un lado"
¡¡Milagro, milagro!! Nos montamos todos en los coches y empezamos a llamar a los familiares y amigos que nos esperaban para antes de comer diciendo que saldremos de ahí en poco tiempo; quizás para las cuatro y algo ya hayamos llegado a casa.
Menos mal que estábamos cerca del inicio del atasco. Lástima que el coche comenzara el viaje con problemas.




